jueves, 14 de enero de 2016

Bolivia se suma a la lucha contra ‘grasas trans’



A partir de la promulgación de la Ley de Promoción de Alimentación Saludable (775), Bolivia se suma a la lucha de limitar el contenido de “grasas trans” de origen industrial en los alimentos procesados, por lo que las empresas tendrán que colocar una alerta de salud color rojo en la etiqueta.

“Por recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de ir disminuyendo el consumo de grasas o cambiarlas por otras alternativas saludables, el etiquetado de los alimentos que tengan este elemento será un hexágono rojo que indique la cantidad de la grasa trans”, anunció la ministra de Salud, Ariana Campero.

La autoridad explicó que las “grasas trans” son un tipo de grasa vegetal que al ser sometida a procesos industriales de hidrogenación se transforman del estado líquido al sólido. Estos compuestos no tienen ningún valor nutritivo, pero las industrias de alimentos los utilizan para extender el tiempo de caducidad de un producto. Se encuentran en la comida rápida, alimentos fritos, margarina, pasteles, galletas, entre otros.

Según el representante de la OMS en Bolivia, Fernando Leanes, a finales de 2014 Argentina se constituyó en el primer país de América Latina en promulgar una norma que regula el contenido de “grasas trans”, después de que los países de la región hicieron un compromiso en 2008, en Brasil. En la actualidad Bolivia va por ese camino con la Ley 775, promulgada el viernes por el presidente Evo Morales.

“En 2008, con la declaración de Río de Janeiro: América Libre de Grasas Trans, todos los países de la región acordaron limitar el uso de éstas debido a que aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y otras. Desde hace unos días (viernes) Bolivia también entró a ese camino”, dijo.

Campero señaló que estudios internacionales revelan que las “grasas trans” también serían las causantes de enfermedades oncológicas y diabetes, cuando el consumo es frecuente y por años.

Detalló que las “grasas trans” de origen industrial se encuentran en aceites, margarinas, donas, alfajores, golosinas y productos de panadería en general, que son innecesarios para el organismo y nocivos para la salud. “Son grasas fabricadas artificialmente, su objetivo es incrementar el colesterol”. Leanes indicó que si bien es necesario que nuestro organismos ingiera grasas, lo óptimo es hacerlo en cantidades bajas, es decir consumir un producto que tenga como máximo 2%.

“Estos compuestos son una fuente energética muy importante, y de hecho, son nutrientes fundamentales para poder absorber vitaminas. No sería saludable llevar una alimentación sin ningún tipo de grasa, pero este consumo debe realizarse con moderación y en baja cantidad”, añadió.

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